Os tengo que confesar un secreto: creo en los gnomos.
Creo en su sabiduría, en sus valores y en el poder que tienen sobre las mentes menudas. Y lo volví a confirmar en Suiza, cuando comprobé cómo conseguían que los niños y niñas andasen casi 5 kilómetros disfrutando del camino, sin quejarse y sin pedir que les cojan en ningún momento. ¿Son o no son mágicos estos enanitos del bosque?
La caminata que hicimos nosotros comienza en Mägisalp y termina en Bidmi. Para llegar al inicio se sube en teleférico, ya ambientado con la temática de los gnomos, hasta unos 1.700 metros de altitud. Solo ese trayecto ya es parte de la experiencia.
Nada más salir, empieza el sendero del enanito Muggestutz, perfectamente señalizado. Es un recorrido cuesta abajo, muy cómodo para hacer en familia, dividido en 18 estaciones de juego. En cada una de ellas, los niños paran, juegan y ayudan a los gnomos con distintas tareas que se explican en las placas informativas.
Los textos están en alemán, inglés y francés pero las imágenes ya son más que suficiente para que entiendan qué hay que hacer.

Además, como todo el recorrido sigue una misma historia, si se lo sabes “vender” bien, los niños se meten de lleno en la aventura y caminan felices, deseando llegar a la siguiente estación. Literalmente, van casi corriendo.

Nosotros nos lo pasamos en grande: recogimos piñas, subimos leña con poleas, escalamos árboles, entramos en cuevas secretas, descubrimos nidos, montamos en columpios, atravesamos puentes colgantes y hasta buscamos gnomos perdidos en el laberinto junto a otra familia de españoles que conocimos.
Pero sin duda, el momento más especial, fue cuando visitamos la casita de Muggestutz. ¡Buah...! Eso fue inolvidable.

Y si para los niños esto es pura fantasía, para los adultos es directamente el paraíso. Porque además de la satisfacción de haber encontrado un plan familiar redondo, el sendero de Muggestutz regala unas vistas espectaculares de los Alpes suizos. Si, como a nosotros, te toca un día despejado, podrás ver los famosos picos del Jungfrau, el Eiger y el Mönch. Una auténtica pasada.

Cuando terminó el día y volvimos al hotel, Leire encontró sobre su cama una postal escrita por Muggestutz dándole las gracias por todo lo que le había ayudado en la montaña, por colaborar en las tareas de casa y por prepararle un té tan delicioso. Esa carita de felicidad no se me olvidará en la vida y os aseguro que a ella tampoco.
Si viajas a Suiza en familia entre junio y octubre y quieres sorprender a tu familia con una ruta de senderismo temática, con entretenidas actividades, con vistas de infarto y que te lo agradezcan toda la vida, no lo dudes: incluye en tus planes el sendero del enanito Muggestutz.










La ruta del enanito Muggestutz
la razón por la que los niños suizos aman el senderismo